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MUY BUENOS LOS CHICOS MALOS DE BOSTONUn Tyler colombianizado, un público extasiado y una organización perfecta hicieron de este concierto simplemente un evento inolvidable. Aerosmith dejó de ser una leyenda para convertirse en un show real, en un recuerdo nítido, en una terapia musical que trajo a la capital del país la banda de rock más popular de los últimos tiempos. Para los 40 mil asistentes al Parque Simón Bolívar valió la pena esperarlos 4 décadas. Hacia las 8:00 de la noche, y bajo una suave lluvia, sonaron las guitarras eléctricas de Joe Perry y Brad Whithford, el bajo de Tom Hamilton, la batería de Joey Krammer y la voz de Steven Tyler, quien lució un accesorio que de inmediato se robó el show: un sombrero “vueltiao” era la corona del rey del hard rock. Su gira Cocked, Locked, Ready to Rock, trajo a colación éxitos como "Love in an elevator", "Walk in the Door", "Living on the Edge", "Jaded" y "Cryn”. Tres pantallas gigantes proyectaron sus mejores videos y un show impecable de sonido y luces dejó felices, pero no satisfechos, a los fans que anhelaban escuchar otra canción más de su banda favorita. Los medios de comunicación más importantes del país registraron el show como exitoso y resaltaron la organización y seguridad que de principio a fin marcaron la diferencia. Ricardo Leyva, el empresario que hizo este sueño realidad, agradece al público la devoción con que le cumplió a la Banda. La boletería se vendió en tiempo récord y la gente asistió respetuosamente con el ánimo de pasar una noche agradable. Agradece también a las autoridades oficiales por su incalculable apoyo a este evento masivo. Sin duda la velada será inolvidable para los afortunados que vivieron la experiencia de ver y oir a estos chicos malos, pero seguramente Aerosmith también recordará su primera vez en Colombia. |